Si es así, entonces la razón estaba en lo correcto… y yo me equivoque.
Siempre tuvo la razón… siempre acertó. Cuando se vive lo suficiente, las alternativas, las decisiones y sus caminos…
Se empieza a morir cuando todo eso deja de importar.
Cuando a la vejez se le atribuye la indiferencia, la perdida en los colores y en los detalles
Es cuando el mundo empieza a dejar de ser importante, como si envejeciera con nosotros.
Estaba equivocado…lo admito, cuesta demasiado aceptarlo. Desgarrador en toda la extensión de la palabra.
¿Qué es real?
Al final… al final nada importa.
Siempre habrá alguna tarea imposible, algo que nos tire al piso
Que nos arruine el día…
Las múltiples líneas, inútiles vejestorios. Sabias fueron sus palabras
“ya nada será igual”
La vida y su consiguiente importancia, el notar sus cambios…
Hay cosas que jamás dejaran de ser, las mismas cosas que no son lo que parecen
Aquello que asumimos a primera vista, que llevamos en nuestra decisión
Quien ser, o quien se fue.
Se puede llevar la vida de un borrego y tomar conciencia tardía de lo que significa ser algo en este mundo
O se puede intentar, desde pequeño. Encontrarle un sentido a la vida y a la existencia para terminar como un autómata, una bestia de pastoreo.
Sin embargo, en el olvido no es donde se pierden las promesas, no es en la nada donde se esta solo.
No es quien se quiera ser. Quien se es en el futuro
Y la razón es muy simple, como todo en este mundo…
Es en la diferencia y en el contraste, en la perdida de las nociones…ahí reside ese lugar en donde nuestra naturaleza nos aguarda.
Mas que un núcleo flexible, más que una definición concreta.
Valemos tanto…como las palabras que salen desde lo más profundo.
¿Desfallecerás? Si… ¿lloraras? Si…
Odiaras? Siempre!
Exploraras todas tus emociones! Tus decisiones…
Vivirás grandes cosas… como persona y como “alguien más”
la vida comparte el mismo valor que una promesa
y por tanto, el mismo que aflora con una sonrisa…
el olvido, el engaño…la ilusión y la indiferencia. Todo aquello que nubla la visión del ser. Es y siempre será la antítesis del existir.
Podrás llegar a odiarte por no haber tomado mejores decisiones…
Pero jamás dejaras de cumplir una promesa.
Cualquiera, solo importa que sea una buena…
Con la edad que tengas, con lo que sea que busques…
Jamás dejaras de ser tu. Incluso si lo olvidas, lo recordaras poco antes del final.
Jamás jamás…
